Las últimas décadas han planteado nuevos paradigmas ante situaciones como el cambio climático, el crecimiento de las demandas sociales y el incremento de la desigualdad en las ciudades.
Ello ha traído consigo una nueva concepción de ciudad, un conjunto de nuevas ideas que se han implantado en nuestra generación y que son congruentes con el anhelo de una ciudad a escala humana, digna, sustentable y disfrutable.
Estas ideas se enfrentan a la vieja visión de una ciudad orientada a los modelos de producción y explotación, en donde el eje de su diseño era dar prioridad para que vehículos privados y de carga se movieran a gran velocidad por todas las calles para llegar a sus destinos: comercios, oficinas y fábricas.
En esa vieja visión, las personas trabajadoras pasan a segundo término, son usuarias de un transporte público en donde viajan apretujadas y a merced del tráfico... Y al final de sus prioridades esta el espacio peatonal, en donde las personas que deben de desplazarse a pie, con ayudas técnicas o bicicletas, se enfrentan a miles de barreras por una infraestructura urbana amontonada dentro de un ancho de banqueta que obedece "a lo que sobra" después de dar espacio suficiente a los vehículos motorizados.
Pero estos últimos años, la idea de diseñar y construir una ciudad más humana, se ha empezado a poner en práctica y con ello surge un enfrentamiento con la vieja manera de construir ciudad. Las nuevas ciclovias surgen reclamando un espacio digno y seguro en las calles, pero la vieja idea de priorizar la velocidad y los vehículos pesados se resiste a ello y el resultado son muertes viales.
La accesibilidad para las personas con discapacidad, se abre camino en el espacio peatonal, usando el presupuesto que sobra de los proyectos de inversión en el transporte y espacio público y tratando de crear rutas accesibles en una banqueta de 90 cm de ancho en donde los registros y postes se declaran "inamovibles" por los municipios. La accesibilidad aún se concibe como ese extra que se hace si al final alcanza.
Es necesario detener al viejo sistema. El anhelo de ciudades más humanas es ya un cambio impostergable y nuestro bienestar físico, mental, social y ambiental dependen de nuestra capacidad para lograrlo en los próximos años; pero se debe reconocer que, en esta etapa, el espacio público está aún en disputa.
El cambio va a tomar su tiempo en materializarse, la vieja visión va a tardar en transformarse.
Entender esta necesidad de tiempo para construir un cambio real en la ciudad es clave para alcanzar el éxito: Lograr una ciudad para todas y todos, garantizando una transición del viejo modelo a una nueva visión sin tener víctimas fatales consecuencia de la disputa del espacio en la ciudad.
El diseño universal plantea siete principios, entre ellos podemos destacar la tolerancia el error, que tiene el objetivo de identificar en la etapa de diseño posibles puntos que puedan causar resultados no deseados como caídas, accidentes, atropellamientos y muertes; y una vez identificados esos posibles accidentes, se busca una solución que los minimice y erradique.
Pensemos por ejemplo, si se diseña una ciclovia en una calle:
1.- Dar un ancho mayor al mínimo para la ciclovia, garantizará que si una persona ciclista por alguna razón se cae, haya más probabilidad de que la persona caiga dentro de la ciclovia, sin exponerse al flujo de los vehículos motorizados.
2.- Colocar un confinamiento adecuado, evitará que vehículos motorizados invadan la ciclovía, evitando que las personas ciclistas deban de rodearlos pasándose al arroyo vehicular.
3.-Si además, se restringe la velocidad de vehículos, se dará a la persona automovilista un mayor rango de maniobra para frenar de manera segura en caso de que una persona caiga accidentalmente en el arroyo vehicular.
4.- Y por último, si se prohíbe que vehículos de carga y similares, circulen contiguos a una ciclovia, se minimizara en mucho la probabilidad de atropellamiento por un vehículo pesado.
Esas acciones garantizaran un diseño que prioriza la seguridad de las personas, evitando que un error en el uso, de cualquier naturaleza, tenga un desenlace fatal.
Muchas muertes viales por atropellamientos pueden ser prevenidas desde el diseño de la Ciudad y hay una responsabilidad que asumir por quienes tienen la toma de decision a la hora construirla.
Concluyo, reiterando que el espacio publico está en disputa entre dos visiones que se oponen, y que la idea de una ciudad humana y digna sólo puede prevalecer construyendo propuestas que garanticen la seguridad en el uso, la mayor autónomía posible y el confort de todas las personas usuarias, por supuesto, siempre priorizando a las niñas, niños, adolescentes, personas mayores, personas con discapacidad, personas que transitan a pie con o si una ayuda técnica y personas ciclistas.
Para leer mas:
8 elementos clave para diseñar de ciclovias seguras
Arq. Angel Esteban Baez Rodriguez
Arquitecto, Accesibilidad Urbano-Arquitectónica
Contacto: esteban.accesibilidad@gmail.com
IG y Twitter: @ArqDDHH

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