Desde
todas las perspectivas que ofrece, el espacio habitable, es un
observatorio de todas las actividades humanas. No podemos pensar
entonces en una arquitectura que no se involucre con el ser humano, pero
existe un ejercer del arquitecto que no considera al ser humano como
fuente para traducir sus necesidades o demandas en espacio.
El resultado son respuestas rechazadas, inhumanas, transformadas y deformadas.
Un edificio es un producto sólido, pero eso no lo hace intocable o exento a ser transformado, el ser humano conoce esta característica de los edificios y transforma todo lo que este dentro de sus posibilidades transformar para personalizar más su espacio, el ser humano constantemente hace más suyo el espacio. Este proceso dinámico de transformar es un método empírico de diseño, todos lo conocemos porque todos los seres humanos tenemos una relación con nuestro espacio.
El proceso del diseño debe enfrentarse a este hecho, el diseño es un proceso dinámico de imbuir entendimiento y conocimiento a una respuesta solida no exenta de cambios. Y la meta de ese objeto solido es responder a una constante suma de variables de la vida humana. La arquitectura no entrega monumentos, entrega edificios para que respondan demandas, necesidades y a las actividades humanas.
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Arq. Angel Esteban Baez Rodriguez
Arquitecto, Accesibilidad Urbano-Arquitectónica
Contacto: arq.aebaezr@yahoo.com.mx BBMPin: 7AE6A5BB
Facebook: "Arquitectura y Derechos Humanos" (/ArquitecturaDDHH)
Twitter: @AEBaezR

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